CubaCoopera. Un mundo mejor es posibles

Vivo gracias a los médicos cubanos

Barrio Adentro salva más de 19 200 vidas en los Andes tachirenses.

VENEZUELA, 28 de marzo de 2008. Carlos Pérez Rosales cumplió por estos días el segundo aniversario de lo que él llama su segunda vida, un período que comenzó el pasado seis de marzo de 2006 cuando sobrevivió “milagrosamente” a dos infartos del miocardio luego de que en una clínica privada del estado Táchira le diagnosticaran “con toda seguridad” que su padecimiento era estrés acumulado.

“Vivo gracias a los médicos cubanos”, asegura el militar retirado, de 48 años de edad, consciente de que hoy puede contar la historia gracias a que horas después del episodio fue trasladado por sus familiares al Centro Médico de Diagnóstico Integral (CMDI) de La Fría, donde permaneció ingresado en su terapia intensiva durante 26 días consecutivos.

En el sitio recompuso su salud, conoció de cerca a Barrio Adentro y trabó contactos con el team médico del lugar a donde acude periódicamente para dar seguimiento a su dolencia, la cual –dice- sobrelleva con cautela y mucha disciplina.

Carlos es una de los más de 19 200 tachirenses salvados por los médicos cubanos, que desde hace casi un quinquenio laboran en la República Bolivariana de Venezuela y cuya presencia se ha hecho sentir en especial en la cordillera andina.

LA MÍSTICA DEL AMOR

Frente a la visión mercantilista de la medicina privada que Nicolás Ruiz, vecino de Las Delicias en el municipio García de Hevia, define como “taller de reparar humanos”, los profesionales cubanos diseminados por esta geografía han contrapuesto “la mística del amor”, dice.

Yakelín Ramos, enfermera venezolana en el CMDI Antituberculoso, de San Cristóbal, capital del estado, coincide en reconocer el alto nivel cognoscitivo de los antillanos, las magníficas relaciones humanas y profesionales que mantienen con los trabajadores nacionales y su favorable impacto entre la población.

“Por este cuerpo de guardia pasan cientos de personas diariamente y para atenderlos nadie le pregunta si son partidarios del gobierno o de la oposición –refiere-, vivo en Santa Ana y allí se habla muy bien de Barrio Adentro.

“Los cubanos hacen la medicina con humildad”, asegura Helen Rivera una joven de 16 años, promotora de salud, que está por iniciar el curso de premédico y que ha propuesto que su brigada se nombre Che Guevara.

“Quiero estudiar con ellos, compartir ese cariño, trabajar en un CDI, estar con el pueblo, luchar con él y poder probar que el dinero no lo es todo en la vida”, dice.

LA RESISTENCIA HA IDO CEDIENDO

El doctor Rafael Medina, venezolano, médico general y actualmente coordinador regional de Barrio Adentro en el Táchira, comenzó a relacionarse con el personal cubano de salud allá por el año 2005 en el municipio Cárdenas.

“Yo enseguida di instrucciones para que se aceptaran en nuestro hospital los pacientes que ellos remitían porque a principio hubo lo que pudiéramos llamar una resistencia saboteadora, radical, enfermiza”, rememora Rafael.

“Hoy he podido corroborar la calidad de los médicos cubanos en traumatología, en tratamiento al infarto agudo del miocardio, en obstetricia, los he visto en el Centro de Alta Tecnología… Me he dado cuenta por ejemplo que el diagnóstico radiológico cubano abunda en detalles que aquí omitimos a veces y que al final son útiles”.

¿El trabajo de los cubanos es reconocido hoy por los profesionales venezolanos?

“Mira hoy día toda la terapia intensiva del Táchira es cubana, la que tenemos en los CMDI, porque la del hospital central tiene problemas, ahora los que debemos remitir somos los venezolanos y existe una comunicación y una satisfacción.

“Las autoridades que dirigen nuestros centros (el hospital central, el militar y el del seguro) me han hecho llegar su reconocimiento, la resistencia de que te hablaba ha ido cediendo porque la misma nobleza del proyecto ha impuesto el cambio”.

RESTEADOS HASTA LA MUERTE

Además de dar cobertura sanitaria al ciento por ciento de los habitantes del estado, muchos de los más de 1 100 colaboradores cubanos que permanecen en esta región de los Andes venezolanos han tomado parte también en la construcción de los CMDI, no sólo sugiriendo ideas a los proyectos sino a veces “hasta con sus propias manos”, como recuerda el doctor Juan José Pulido, uno de los directivos de la misión médica allí.

“Mucha gente no se explicaba que nuestros médicos fueran capaces de subirse a una gandola a bajar un equipo –recuerda Pulido-, que pintemos un local o que ayudemos en la construcción de los mismos.”

“El testimonio de estos médicos nos fortalece” dice José Gregorio Contreras, concejal en el municipio García de Hevia desde el 2002. “Estamos aprendiendo de ellos”.

El alcalde Wellington Vivas, sin embargo, cuando va a evocar el agradecimiento abandona el protocolo andino que sugiere su cargo y recurre a una frase popular que en buena medida resume la historia de ofrecimiento y lealtad que día a día se escribe en estos parajes: “Los cubanos son resteados hasta la muerte”, dice. (Cubaminrex-Embacuba Venezuela)